Para muchas personas, el deseo de leer no siempre es suficiente. El acceso a los libros también depende de la situación económica y de las oportunidades que existan para conseguirlos.

En Ecuador, comprar un libro nuevo puede representar un gasto que no todas las familias pueden asumir. Frente a otras necesidades como la alimentación, el transporte o la educación, la compra de libros suele pasar a un segundo plano. Esto puede dificultar que niños, jóvenes y adultos desarrollen el hábito de la lectura de forma constante.
Sin embargo, existen alternativas que permiten acceder a los libros sin necesidad de comprarlos. La Biblioteca Nacional Eugenio Espejo, institución que forma parte del Ministerio de Cultura y Patrimonio, ofrece a la ciudadanía espacios gratuitos para la consulta de libros, investigación y actividades culturales.
Además, cuenta con una Biblioteca en Línea, donde los usuarios pueden acceder a catálogos y colecciones digitales desde cualquier lugar. También dispone de una sala de cómputo con acceso gratuito a internet y una Tifloteca, un espacio con audiolibros, libros en braille y recursos tecnológicos para personas con discapacidad visual.

Estas iniciativas buscan reducir las barreras económicas y demostrar que la lectura no debe depender únicamente de la posibilidad de comprar un libro. Aun así, el reto continúa, ya que no todas las personas tienen una biblioteca cercana o conocen los servicios gratuitos que existen en el país.
Garantizar el acceso a la lectura implica fortalecer las bibliotecas públicas, ampliar las colecciones digitales y promover espacios donde cualquier ciudadano pueda acercarse a los libros sin que el costo sea un obstáculo. Cuando la cultura es accesible, también aumentan las oportunidades para formar nuevos lectores.