Un cuento sobre el amor, el dolor y las segundas oportunidades
Érase una vez un corazón roto de Stephanie Garber es una historia que juega con la fantasía y el romance de una forma muy especial. No es el típico cuento de hadas donde todo es perfecto, sino una versión donde el amor también puede doler, confundirse y transformarse.

La historia sigue a Evangeline, una joven que cree en el amor verdadero, pero que termina enfrentándose a decisiones difíciles y a un mundo mágico donde nada es lo que parece. Desde el inicio, se siente esa mezcla entre ilusión y peligro, como si cada deseo pudiera tener un precio.
Lo que más me gustó es cómo el libro rompe con la idea clásica del “felices para siempre”. Aquí el amor no es simple ni seguro, sino algo complicado que puede cambiar con el tiempo, con las decisiones y con las verdades que se van descubriendo poco a poco.
También me llamó la atención el personaje de Jacks, que es misterioso, impredecible y muy diferente a los protagonistas románticos tradicionales. Su presencia le da a la historia un tono más oscuro y hace que todo sea menos predecible.
El mundo mágico en el que se desarrolla la historia está lleno de detalles que hacen que la lectura sea muy visual, como si realmente estuvieras dentro de un cuento, pero uno con secretos y giros inesperados. Más allá de la fantasía, la historia también habla de las emociones humanas: el amor, la confianza, el dolor de las decisiones equivocadas y la esperanza de volver a empezar.
